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El baúl de Mawey

Poemas dedicados

OCASO

OCASO
OCASO
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En la cumbre que habita el sueño,
el frío tiene dueño.
Una blanca sonrisa nace
cuando al alba su padre alado
calienta su capazo
y le convierte en nombre.
Y crece, grita y surge,
brotando un hilo, tímido
que va quebrando el monte,
perdiendo perlas, rebosante
de fuerza, a borbotones,
muy lejos de su madre.
Aún helada su sangre,
fogosa corre el alma
para formar su cuerpo
de rocas y gargantas,
tornando el pardo a verde.
Y a su paso, la vida
despierta orilla y baile,
dejando un canto breve.
Y en un remanso, siente
que el tiempo se le agota,
y gira bruscamente,
a uno y otro lado.
Y en la duda va preguntando,
dejando entre los prados
la huella de un monte olvidado.
En su delta final
se ensancha sin temor y se funde sin prisa
penetrando en la mar,
en el postrero abrazo de su ocaso.
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M.A.W. 7 de Junio 2004®

A LOMOS DE TUS PALABRAS

A LOMOS DE TUS PALABRAS A LOMOS DE TUS PALABRAS

Aléjate, que temo tu existencia,
que el viento no susurre más tu nombre.
No cantéis trovadores más leyendas
centenarias de altivos infanzones
que yacen sus pasiones bajo piedras.
Aléjate, que muero entre razones,
prisionera mi infancia de diamantes
y engañosos relatos de pendones,
de hidalgos caballeros ambulantes,
de montura feroz, de gran espada,
matando por lealtades muy cambiantes.
Al galope la vida me ha enseñado
a fundir en el fuego todo sueño,
y en el alma mi fruto se ha secado,
por un presente lleno de lamentos.
Alejaos, cuentistas, trovadores,
dejad de regalarme el firmamento;
Callad meigas, poetas, soñadores,
que sangra por mis poros tanta hazaña,
y con los cánticos de vuestras voces
me marchito temblando siempre al alba.

Aléjate que el miedo me recuerda
esas hojas ajadas de mi infancia.
En la perenne niebla se aposenta
tu sereno castillo de silencios,
sin espadas, sin lanzas y sin levas,
de conjuros y mágicos momentos.
No naciste infanzón ni eres monarca,
sino hidalgo del Norte y caballero,
guardián de los poemas sin morada,
escudo de palabras contra el fuego
por un río de versos y de plata.
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Permíteme que amarre mi velero
al valor que presiento en tu mirada.
No abandones mi mano en el invierno,
aléjame del yunque y de la espada,
regálame el valor que ya no tengo,
enciende la amistad con tu palabra,
y la sed que me quema cual infierno
temblará con los versos de tus llamas.
Me verás en la senda, fugitivo,
cuando apague la vela de mi vida,
muriendo en la cuneta cual mendigo.
Me acogerás, amigo, con presteza,
con calor, envolviéndome en tu abrigo.
En ese último instante de pureza
entiérrame pegado a tu castillo,
y protege aquel último recuerdo
de los falsos hidalgos y de pillos,
de siniestros profetas y sus credos.
Siembra junto a mi tumba algún poema
y guarda la memoria de mis sueños,
a salvo entre tus versos, centinela.

M.A.W. 19 de Abril de 2004®

A UN POETA DE MADRID

A UN POETA DE MADRID A UN POETA DE MADRID

Entre miles de casas estrelladas
sobre un mar que no sabe de ilusiones,
entre prisas, relojes y ensaimadas
en un café de asfalto y empujones,
se despierta un poeta.

Donde las lágrimas son primavera
por el polen caduco de ambiciones,
donde no existe pauta verdadera
sino un Metro vestido con cartones,
vive solo un poeta.

Un poeta que vive entre peñascos
caminando sin prisa por los charcos,
componiendo sus versos en los marcos
de ventanas y coches entre atascos,
extrañando un poema.

Un poema que quiere ser eterno
y volar por sus cielos y pinares,
y pintar su ciudad de azules mares,
redimiendo al poeta de su infierno.

Esta calle sin placa, sin su nombre,
sin estatua, tendrá una sola acera
con sus bancos labrados de madera,
con poemas escritos por un hombre.

Uno a uno podrán seguir los lances
los amantes, los viejos y doncellas,
de un poeta que graba con sus huellas
madrigales, sonetos y romances.

M.A.W. 27/03/04®

CABALLERO DEL OLIVAR

CABALLERO DEL OLIVAR
(Dedicado a los poetas de Jaén)

De palabras una fuente
en Jaén brota del alma,
resbalando por su frente
siendo río, siendo calma.

Olivar que el verso labra,
sembrador de humilde cuna,
es tu alcázar la palabra
en tu tierra tan moruna.

Caballero sin espada,
de tan hermosa montura
que la rima es su alborada
y la prosa su cordura.

Del señor y su pisada
conociste la amargura
de la siembra requebrada
en tu tierra seca y dura.

Caballero sin espada
del olivar, de armadura
de mil palabras labrada:
Has sembrado la hermosura
en tu tierra tan amada
con romances y dulzura.

M.A.W. 6/03/04®

EL YATE VALE

EL YATE VALE
EL YATE VALE
(Para una amiga que siempre decía...
ya te vale)

Entre olas de bravas palabras
barcos repletos de sentimientos,
ante la fuerza de los vientos,
arriaron del corazón sus velas.

Pero un frágil yate pequeño y bravo,
decidió partir del puerto de tu boca,
sin rumbo fijado, la brújula loca,
a navegar con arrebato y sin miedo.

Y en su navegar, porte de sabor marinero,
sus velas repletas de aliento sincero,
yo quedé atrapado libremente prisionero.

Su rumbo perfecto, señalaba mi puerto.
Y viéndole navegar me bastó para saber
que junto a ella navegaba mi secreto.
Ahora creo que a su lado existe el cielo.

M.A.W. 15 de Enero 2004 ®